Antes que todo, debemos entender que el adiestramiento de un perro debe empezar cuanto antes, aprovechando su buena capacidad de aprendizaje cuando aún son cachorros. Al igual que un niño, ellos también absorben nuevos conocimientos como si su cerebro fuera una esponja.

Cuando el nuevo miembro de la familia llegue a casa, probablemente haga sus necesidades en cualquier lado (a excepción de su cama ya que no es común que un perro ensucie su lugar de dormir). Es importante no darle muchas libertades ya que esto incentiva a que deje “regalitos” por todos lados.

¿Qué hacer entonces?

Es muy simple, sólo sigue los siguientes consejos:

  • Que tu cachorro se mueva por una o dos habitaciones de la casa, idealmente donde la familia pasa la mayor parte del tiempo. Puede ser el living y la cocina.
  • Establece horarios regulares de comida para que tenga horarios regulares de “evacuación”.
  • Sácalo a pasear a menudo después de cada comida y siesta, antes de ir a dormir y tan pronto te levantes por la mañana.
  • Conocer las señales también es importante. Por ejemplo, si da vueltas y vueltas, u olfatea el piso en el interior, es porque necesita salir.
  • Si el cachorro llega a hacer sus necesidades dentro de tu casa, no limpies la mancha mientras él esté en la habitación ya que así estarás estimulando su interés.

¿Que NO hacer?

Castigarlo bruscamente. No es bueno, ni necesario, que un perro aprenda a golpes. Con un poco de paciencia y sicología, es muy sencillo que tu peludo amigo aprenda a hacer sus necesidades donde corresponde.

Recuerda felicitar a tu regalón cuando haga sus necesidades afuera. Para ello debes salir con él y elogiarlo de inmediato con una palmada en el lomo.

Fuente: “La guía del cachorro” de Royal Canin.