En un artículo publicado por la BBC Mundo, científicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) descubrieron por qué a los perros les fascina morder y jugar con huesos. La razón tiene que ver con su historia evolutiva, por lo que debemos subirnos a la máquina del tiempo y viajar 8 millones de años hacia el pasado.

En ese lejano tiempo, el medio ambiente estaba cambiando y las praderas y sabanas comenzaron a expandirse. Estos ambientes, ahora más abiertos, implicaron un cambio en la dieta de los cánidos (antepasados de los perros), ya que se vieron incapaces de cazar presas por sí solos. Esta adversidad los llevó a unirse y cazar de manera colectiva.

La organización iba de maravillas: mediante aullidos se formaban grupos sociales que comenzaron a cazar presas cada vez más grandes. El problema fue que estas nuevas presas eran tan grandes y fuertes que “obligaron” a los cánidos a fortalecer su mandíbula y afilar sus dientes, de lo contrario no podían atraparlas.

De esta transformación se encargó la “selección natural” y al cabo de un tiempo, los ancestros de tu amistoso e inofensivo cachorrito se convirtieron en temibles lobos; grandes, rápidos y fuertes, además de bien organizados. Ahí la jauría fue cosa seria, y cuando cazaban su alimento, lo disfrutaban hasta el último huesito.

Con el correr de los siglos, y como todos bien sabemos, los lobos se hicieron amigos con los humanos y de ahí en adelante comenzó un largo proceso de domesticación que los llevo a perder sus niveles de fuerza y aumentar sus niveles de ternura. Sin embargo, algunos genes no se perdieron y se manifiestan en actos como correr detrás de una pelota o morder huesos.

Son esos genes, aquellos que despiertan su instinto cazador, los responsables de que tu perro se vuelva loco cuando le muestras un hueso, sea este de verdad o de juguete.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2012/07/120710_ciencia_perros_huesos_evolucion_en.shtml