Paciencia y firmeza

A pesar de su independencia, los gatos aprenden rápidamente qué pueden hacer y qué no. Las reglas forman parte de la convivencia y, además, protegen de los peligros. Como animal de costumbres que es, su gatito se adaptará rápidamente a sus hábitos siempre que le resulten comprensibles. A la hora de enseñarle a su gatito lo que se le permite y lo que no, es muy importante su firmeza. Lo que le permita por primera vez, queda eternamente permitido, y lo que está prohibido desde el principio, es tabú.

Los comportamientos inadecuados se fijan si usted cede; por ejemplo, si su gato le reclama comida a toda costa a las cuatro de la mañana, ignórelo, aunque le cueste. Mantenga esta actitud hasta que su gatito se dé cuenta de que eso no funciona así.

Con premio…

Premie un buen comportamiento. La motivación es casi lo único que empuja a su gato a hacer lo que usted quiere y no lo que él mismo quiere hacer. Debe convencer a su gato de que los malos comportamientos no merecen la pena, mientras que los correctos, sí.

Recompense a su gato con una palabra amable de recompensa cuando muestre la actitud deseada, como afilar las uñas en el poste rascador en lugar de en el sofá. Las golosinas de recompensa ricas en calorías de deberían calcular en la ración del día.

…pero sin castigo.

A menudo, los comportamientos no deseados son simplemente comportamientos naturales. Lo que debe aprender su gato es cuándo está permitido este comportamiento. Por ejemplo, su gato debe poder afilar sus uñas. Si no le da esa opción utilizará el sillón como sucedáneo. Si el poste rascador está mal colocado, resulta menos interesante que la esquina del sofá. Si el aseo para gatos está sucio o colocado en el lugar equivocado, el gato aseado preferirá hacer uso de otro lugar para sus necesidades. Si está aburrido porque el apartamento no le ofrece ningún estímulo o no tiene ninguna posibilidad de disfrutar jugando con su instinto cazador, atacará la pierna de “su humano”.

Antes de hacerle cualquier tipo de reproche, debe asegurarse de que el entorno sea el correcto. Si es el caso y el gato sigue portándose mal, golpearle tampoco le servirá de ayuda. Castigue a su gatito maleducado con un claro y severo <<NO>>, que puede reforzar con una palmada o levantando el dedo índice. Los castigos tales como un chorro con la pistola de agua, convierten en desagradable un comportamiento inadecuado.

Costumbres higiénicas

Los gatos son aseados por naturaleza. A un recién llegado, no tiene más que colocarlo cerca del aseo para gatos y elogiarlo si lo usa. Mantenga limpio el aseo para gatos, elija el lugar correcto para colocarlo y no cambie repentinamente el lecho de arena.

Responder al nombre

Podrá acostumbrar fácilmente al gato a su nombre si cada vez que está haciendo algo agradable le llama con una voz amable, por ejemplo al comer durante el juego. Son especialmente adecuados los nombres de dos sílabas que terminan en el sonido <<i>>, por ejemplo: Kitti, Monti, Loki, ¡lo que su imaginación diga!

Lo que no se aprende de muchacho…

Los gatos pueden aprender a cualquier edad. Sin embargo, hay ciertas experiencias que se deben adquirir mientras aún son jóvenes. El periodo más receptivo de la fase de socialización va de la 3era a la 7ma semana de vida. Todo aquello que los gatitos no hayan conocido en ese tiempo (congéneres, otros animales, niños…) les suscitará desconfianza el resto de su vida.

Fuente: “Gatos Sanos y en forma. Cuidarlos, alimentarlos y comprenderlos de forma correcta”. Ediciones Saldaña.