La comunicación lo es todo

Si observas detenidamente a tu regalón, podrás aprender con rapidez de qué manera se comunica contigo y con otros perros. El lenguaje canino se puede dividir, a grandes rasgos, en tres ámbitos:

1) Acústico

El sonido canino más conocido es, naturalmente, el ladrido. Te sorprenderá la variedad de su repertorio. Son docenas, como los científicos han descubierto hasta ahora. No te llevará mucho tiempo llegar a entender el ladrido del perro (breve y agudo, o largo y grave) y saber si te está invitando a jugar o te está informado de la presencia de un intruso.

Otras señales acústicas del perro son, por un lado, el gruñido, por lo general acompañado de un gesto de amenaza, y por otro, el gemido, que emite en situaciones de dolor o de miedo.

2) Olfato

La nariz de los perros es mucho más fina que la de las personas. El órgano olfativo del perro es especialmente sensible y por eso debes procurar no golpearle la nariz. Los perros se reconocen entre ellos por el olor. Cuando los perros se encuentran, lo primero que suelen hacer es olfatearse el trasero. El territorio del perro se marca también diligentemente con sustancias aromáticas.

3) Lenguaje corporal

Una gran parte de la comunicación de los perros se realiza con el lenguaje corporal. El ejemplo más conocido es probablemente el meneo de la cola, que simboliza: “estoy de buen humor, me caes bien”. Como dueño de un perro, te debes familiarizar con su lenguaje corporal. De este modo, es posible reconocer claramente, y ya desde el principio, muchas situaciones delicadas y peligrosas. Por un lado, deberías fijarte siempre en la cola del perro. Mientras que la intensidad del meneo de la cola muestra el grado de alegría, como ya habíamos mencionado, una cola erguida es más bien un símbolo de inseguridad. El perro espera a ver qué pasa y observa la situación o a la persona con espíritu crítico. Una cola casi horizontal podría indicar neutralidad, mientras que una cola erguida con el pelo de la nuca erizado indica precaución. Este perro muestra claramente: “¡aquí soy el jefe!”. Si además se eriza el pelo del lomo, está entrando en juego la agresividad.

Esto puede pasar, por ejemplo, cuando un perro se encuentra con otro al que no puede soportar. Sí, también entre los perros existe algo similar a la simpatía. También ayuda echarle un vistazo a las orejas. Las orejas plegadas indican agresividad o miedo y las orejas levantadas son síntomas de atención o vigilancia.

Por último te debes familiarizar con las diferentes posturas corporales del perro. Si el perro se inclina ante ti o ante sus congéneres, está pidiendo jugar. Una marcha rígida y erguida es intimatoria y exige una actitud de respeto.

Conviene saber

Un perro sólo muerde en casos extraordinarios. Si conoces bien el sistema de comunicación de tu regalón, es posible que logres evitar esas situaciones.

Fuente: “Perros Sanos y en forma. Cuidarlos, alimentarlos y comprenderlos de forma correcta”. Editoriales Saldaña.