Los gatos pueden utilizar su voz de múltiples maneras y con una intención determinada. Disponen de un amplio espectro de expresiones sonoras para manifestar miedo, alegría, amenaza, dolor o afecto. Pero no todos los gatos son iguales. El típico “miau” difiere de unos a otros. Si escuchas a tu gato, aprenderás pronto a distinguir si te está pidiendo jugar, si está colérico o hambriento o si simplemente pide caricias.

El miau típico

Entre gatos adultos, maullar es absolutamente superfluo. Ellos no se entienden entre sí con este sonido, sino que reservan los maullidos para comunicarse con los humanos. Hay gatos ruidosos y otros silentes, algunos sólo maúllan en situaciones puntuales mientras que otros se la pasan todo el día “hablando”. En sus primeros días los cachorros de gato maúllan a su madre para solicitar ayuda o captar su atención.

Arrullos y graznidos

Muchos gatos saludan a otros gatos y a su dueño con un simpático “ggrrrau” o con un sonido gutural similar en diferentes volúmenes. Cuando divisan una presa interesante que, por el momento parece inalcanzable, emiten un ruido singular al rechinar los dientes.

Bufidos y gruñidos

Si te encuentras frente a frente con un gato que gruñe, con el pelo erizado, las orejas replegadas, encorvado y que con la mirada fija demuestra miedo y disposición para el ataque, ¡no te acerques! Cuando los gatos se sienten amenazados bufan para mantener alejado al presunto enemigo.

El canto de los gatos

El canto de amor de un gato o el sonido que emite una hembra receptiva que llama a los machos se parece al llanto de un bebé. Los chillidos fuertes pueden ser emitidos en las peleas entre gatos rivales, pero son igualmente una expresión de miedo o de dolor.

Ronronear

El ronroneo es un fenómeno único en el mundo animal que sólo se da en los felinos. El sonido lo producen los músculos de la laringe y la tráquea, mientras que la caja torácica sirve como caja de resonancia para amplificarlo. El ronroneo suele ser un signo de bienestar. Pero también el dueño se siente bien cuando el gato que descansa en su regazo ronronea ya que la simple presencia de un gato ronroneando tiene un efecto sedante y reduce el estrés. El ronroneo se produce igualmente en caso de miedo y dolor. Hay teorías que dicen que, de ese modo, los gatos se tranquilizan a si mismos.