Todas las marcas de comida para gatos siguen una serie de pautas nutricionales específicas, garantizando que tu minino reciba la cantidad de nutrientes que necesita. De hecho, muchas veces no hace falta comprar marcas de primera calidad, a no ser que tu gato se vuelva un comensal exigente y sí sea necesario que las compres.

Algunos gatos pueden ser, a veces, caprichosos con las comidas, comiendo sólo alimentos de una marca o de un sabor pero perdiendo después el interés en ello. Si esto ocurriese, no te deshagas de las latas o de las bolsas que no hayas abierto. Espera sencillamente un par de meses, suponiendo que no vayan a caducar, y vuelve otra vez a incorporarlo a la dieta de tu gato. Podrás comprobar que tu mascota vuelve a comérsela fácilmente.

La mayor diferencia a la hora de escoger el tipo de alimentación es si es comida “seca” o “mojada” (en lata), que contiene una mayor cantidad de agua. La comida seca ofrece una fuente de energía mucho más concentrada, y es por eso que los gatos la necesitan en menos cantidades que la enlatada. Sigue cuidadosamente a las instrucciones recomendadas de alimentación del envase, ya que si sobrealimentas a tu gato habitualmente, puedes correr el riesgo de que sea obeso.

Una vez abiertos, los envases de comida seca se pueden guardar sin necesidad de refrigeración. Los gatos que se alimentan de este tipo de comida tienden a beber mucho más, pero en cualquier caso tu mascota siempre tiene que tener un recipiente con agua limpia a su disposición.

¡Ojo con la leche!

No existe ninguna necesidad de darle leche al gato siempre, ya que en algunos casos, podría causarle trastornos digestivos. Muchos gatos, especialmente los de razas orientales como el Siamés, carecen de la enzima que se encarga de romper los componentes del azúcar en la leche, denominada lactosa, por lo que sería probable que ésta fermentase en el tracto intestinal. Si deseas darle otra cosa que no sea agua, podrás encontrar leche sin lactosa especialmente para gato.

Limpieza

A la hora de alimentar a un gato, la limpieza es muy importante y no sólo por cuestiones de salud. Si comen de un recipiente sucio se volverán caprichosos y la rechazarán. Lava el recipiente del gato después de cada comida y cambia el agua todos los días.

Fuente: “Guía visual del gato. Cómo escoger al gato adecuado” de David Alderton. EDIMAT Libros.