Ya lo dice el viejo y conocido refrán: “esos dos se llevan como el perro y el gato”, en una clara alusión a una relación conflictiva. Y es verdad, existen muchas diferencias entre uno y otro animal; diferencias de tamaño, de carácter, de estilos de vida, y de tantos más.

Sin embargo, hay una diferencia menos evidente que las anteriores y que puede influir negativamente en la relación: el lenguaje corporal. ¿Cómo es eso? Lo explicaremos con un ejemplo: la pose que tiene un perro para indicar que quiere jugar se parece, por desgracia, a la pose que tiene el gato cuando está listo para atacar. Este pequeño problema comunicacional puede terminar en una pelea ¡y todo porque hablan idiomas distintos!

Así en más, existen otras diferencias corporales que pueden terminar en ladridos y maullidos de rabia, enojo, miedo, desesperación y odio.

Entonces, ¿perros y gatos no pueden vivir juntos?

¡Por supuesto que sí pueden! Ver a un perro compartiendo una casa, una familia, una amistad con un gato, y viceversa, es bastante común. Si bien las “barreras de lenguaje corporal” los separan de alguna forma, el agudo sentido del olfato que ambos tienen los une. Perros y gatos se aceptarán entre sí fácilmente cuando ambos tengan el mismo “olor familiar”, que es el olor típico de tu familia, imperceptible para el olfato humano.

¿Cómo puedo hacer para que se lleven bien?

  1. Asegúrate que tu casa tenga un espacio amplio para que cada cual tenga su lugar.
  2. Al principio mantén a las mascotas en espacios separados y espera entre 3 y 4 días para presentarlos cara a cara.
  3. El encuentro debe ser gradual, ya que los animales necesitan tiempo para conocer los olores de ambos. Tip: Para mezclar los olores de los animales, acaricia al gato y luego haz lo mismo con el perro y viceversa.
  4. Como dijimos anteriormente, los animales se conocen por el olfato, por lo tanto alternar los espacios donde habitan, el perro en la pieza del gato y el gato en la pieza del perro, ayudará a que se olfateen entre sí antes de conocerse.
  5. Deja que se olfateen por debajo de una puerta que los separa.
  6. Cuando los presentes, ten al gato en tus brazos hasta que esté relajado y acércalo gradualmente al perro.
  7. Evita las “odiosas preferencias”, ámalos por igual. Ambos pueden ser muy celosos.
  8. Separa a las mascotas nuevamente para que no se agoten el uno del otro.
  9. Sigue generando instancias de interacción hasta que veas que ambos pueden compartir en paz.

Advertencia: cuando no estés, déjalos en espacios separados.