Seguramente más de alguna vez nos tocará juntar a nuestro perro con otro; ya sea porque recibimos visitas de una persona que llega con su mascota o bien, nosotros vamos a la casa de otra persona y llevamos con nosotros a nuestro perro. Como sea, siempre aparecerá la incertidumbre de ¿“cómo irá a reaccionar mi regalón frente a otro par”?

Cuando se ponen juntos dos perros de distintas familias, por ejemplo uno joven y otro mayor, es necesaria la lucha para establecer el orden jerárquico. Este instinto natural, independiente del tamaño de los perros, sexo o fuerza y de hecho, luchar no supone necesariamente escenas sangrientas.

Una vez que la autoridad esté clara, habrá paz. Intente intervenir lo menos posible. Sólo cuando el más fuerte enferma o está herido puede volver a iniciarse la lucha.

Quizás la respuesta no sea del todo de tu agrado, pero la violencia entre animales no siempre escala a niveles fatales, y hay veces en que es mejor dejar a la naturaleza fluir.