Miles de perros no deseados son abandonados cada año; por tanto, es importante considerar la posibilidad de castrar o esterilizar a nuestro perro para evitar gestaciones no deseadas.

Debemos aparear a nuestro perro únicamente si podemos proporcionar un buen hogar a todos los cachorros, y siempre que ni el macho ni la hembra sean portadores de defectos congénitos serios. El perro normalmente alcanza la madures sexual hacia los diez meses, si bien tarda otro año en alcanzar la madurez emocional. Hay que dejar que la hembra pase al menos dos ciclos estelares (intervalo de tiempo entre dos ovulaciones) antes de aparearla.

Guía de referencia para el apareamiento

  • Un veterinario debe reconocer a la hembra y certificar que esté sana y no porta enfermedades hereditarias.
  • Pensar cómo vamos a encontrar un hogar para los miembros de la futura camada.
  • Comprobar si un perro de pura raza está registrado en la asociación canina.
  • Llegar a un acuerdo con un criador comprobado para usar uno de sus sementales.
  • Sacar a pasear siempre con correa a la hembra mientras esté en celo.
  • Llevar a la hembra al semental y no a la inversa.
  • Llegar a un acuerdo para dos acoplamientos en días diferentes.
  • Si es necesario, calmar a la hembra durante el apareamiento y asegurar un “lazo” de al menos 10 minutos.
  • Llevar a la hembra al veterinario tres semanas después del apareamiento, para que confirme el embarazo.

Si tienes más consultas sobre apareamiento, consulta con tu médico veterinario.

Fuente: “Manual del cuidado del perro” de Dr. Bruce Fogle. Javier Vergara Ediciones.