Las molestias de oídos son una razón frecuente de visitas al veterinario. Los síntomas más comunes son sacudir la cabeza, rascarse las orejas y secreciones acres; cuando se producen habría que sospechar de los ácaros del oído como posibles causantes. Los perros con orejas caídas y bien pobladas de pelaje, como el spaniel, son más propensos a sufrir con trastornos auditivos que las razas de orejas enhiestas o levantadas, como el pastor alemán.

En algunas razas la sordera es hereditaria y a menudo va asociada al pelaje blanco. El deterioro de la capacidad auditiva y una sordera eventual suelen ir asociadas a edades avanzadas, especialmente en los perdigueros (perros de caza). La pérdida del sentido del equilibrio, relacionada con los trastornos del oído, normalmente viene provocada por infecciones del oído interno o de la garganta.

Examen de oído.

El veterinario puede examinar el oído interno con ayuda de un ostoscopio, detectando la presencia de parásitos o detritus en el canal auditivo. Si ves que tu perro tiene los siguientes trastornos, no dudes en llevarlo:

  1. Sacudir la cabeza y rascarse la cabeza.
  2. Secreciones.
  3. Pérdida del sentido del equilibrio.
  4. Sordera.
  5. Hinchazón de la oreja.
  6. Pérdida de pelo.

Un fuerte abrazo para ti y tu regalón 😉